Información básica sobre la diabetes

Acerca de la diabetes

La diabetes es un trastorno del metabolismo en el que el cuerpo es incapaz de regular sus niveles de glucosa en sangre correctamente. La glucosa, un tipo de azúcar sencillo, proviene de los carbohidratos que ingiere. El organismo sintetiza y almacena la glucosa, que luego utiliza como una fuente principal de energía.

Para que la glucosa llegue a las células, debe estar presente una hormona que se produce en el páncreas, la insulina. En las personas con diabetes, el páncreas produce poca o ninguna insulina, o las células del cuerpo no responden a la insulina que produce. Como consecuencia, la glucosa no puede llegar a las células del cuerpo y los niveles de glucosa en la sangre se elevan. Con el tiempo, los niveles altos de azúcar en sangre dañan muchos órganos del cuerpo.

Algunos factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar diabetes. Las personas que tienen parientes cercanos con diabetes y las personas con exceso de peso tienen más posibilidades de desarrollar diabetes. Además, el riesgo de diabetes aumenta en algunos grupos étnicos, como las personas afroamericanas, latinoamericanas o los nativos americanos. Otros factores que podrían incrementar el riesgo de diabetes incluyen la hipertensión y la hiperlipidemia (colesterol alto).

Los síntomas de los niveles de azúcar elevados incluyen mayor sed y ganas de orinar, visión borrosa, fatiga y pérdida de peso. En algunas personas, los niveles elevados de azúcar en la sangre pueden provocar infecciones recurrentes, entre ellas, infección del tracto urinario, infección vaginal por hongos o infecciones de la piel. Sin embargo, es posible que muchas personas con diabetes no hayan experimentado síntomas durante varios años. Por este motivo, se recomienda que todos los adultos mayores de 45 años se hagan pruebas de diabetes cada tres años.

Las personas con diabetes corren el riesgo de sufrir complicaciones que pueden afectar a los ojos, los riñones, los nervios y el sistema circulatorio. Para tratar la diabetes es necesario que cada paciente establezca unos objetivos en su tratamiento, tales como regular el nivel de azúcar en la sangre, controlar el peso y cambiar la dieta y el estilo de vida.

Diabetes tipo 1 y 2

A los pacientes diabéticos se les diagnostica diabetes tipo 1 o 2.

Tipo 1

En el caso de la diabetes tipo 1, el páncreas no produce suficiente insulina. Sin insulina, una cantidad excesiva de glucosa permanece en la sangre y esto puede ocasionar problemas que afecten al corazón, los ojos, los riñones, los nervios, las encías y los dientes. Los síntomas incluyen:

  • Tener mucha sed
  • Orinar con frecuencia
  • Tener mucho apetito o cansancio
  • Perder peso; incluso si está comiendo más
  • Tener heridas que tardan en sanar
  • Tener la piel seca y picazón
  • Tener la visión borrosa

La diabetes tipo 1 suele diagnosticarse en niños y adultos jóvenes. Los pacientes que tienen diabetes tipo 1 deben medir sus niveles de glucosa en la sangre con atención y aplicarse inyecciones de insulina a través de un inyector de insulina, jeringas o una bomba de insulina. Hacer ejercicio y comer en forma saludable también son aspectos importantes para el control de la diabetes tipo 1.

Tipo 2

En la diabetes tipo 2, que es la forma más habitual de la enfermedad, el cuerpo no utiliza la insulina correctamente. Esto comienza con la resistencia insulínica. El páncreas intenta producir insulina adicional, pero con el tiempo pierde la capacidad de mantener niveles normales de glucosa en sangre. Algunas personas no notan síntomas de diabetes tipo 2, pero pueden incluir:

  • Tener mucha sed
  • Orinar con frecuencia
  • Tener mucho apetito o cansancio
  • Tener heridas que tardan en sanar
  • Tener la visión borrosa
  • Cosquilleo, dolor o entumecimiento en las manos o los pies

El tipo 2 puede afectar a personas de cualquier edad, pero se desarrolla con más frecuencia en personas de mediana edad y mayores. Algunas personas que tienen diabetes tipo 2 pueden controlar la enfermedad con una alimentación saludable y ejercicio. Sin embargo, muchos también necesitan medicamentos orales o insulina para mantener niveles de glucosa saludables en la sangre.

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